Santiago, República Dominicana. La Academia de Ciencias de la República Dominicana (ACRD) y la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) presentaron este martes el Informe de Línea Base sobre la Cordillera Septentrional, un estudio técnico que concluye que esta importante región montañosa debe ser declarada libre de minería metálica, por su papel estratégico en la producción de agua, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible del país.
La presentación estuvo encabezada por Milcíades Mejía, presidente de la Comisión de Ciencias Naturales de la Academia de Ciencias, y Luis Carvajal, coordinador de la Comisión Ambiental de la UASD, afirmaron que la evidencia científica demuestra que la Cordillera Septentrional constituye un patrimonio natural indispensable para la seguridad hídrica, alimentaria y ambiental de la nación.
El informe presentado por ambas instituciones y leido por Luis Carvajal establece que la Cordillera Septentrional no es un territorio disponible para la minería, sino una infraestructura natural que produce y regula el agua, sostiene la agricultura, el turismo, los ecosistemas y protege a las comunidades frente a desastres naturales.
El estudio entregado al padre Nino Ramos advierte que las concesiones y solicitudes de exploración minera, entre ellas Cobre El Hoyazo II, Lluvia de Oro y Monte Hoyazo, abarcan unas 14,431 hectáreas con influencia directa sobre cabeceras de cuencas, zonas de recarga hídrica, sistemas de acueductos y áreas productivas.
Asimismo, señala que la exploración y eventual explotación minera podría provocar erosión, sedimentación, contaminación de fuentes de agua, drenaje ácido de roca, pérdida de cobertura forestal, deslizamientos y otros impactos ambientales debido a la alta fragilidad geológica e hidrológica de la cordillera.
Entre las principales conclusiones, el documento sostiene que el agua es el principal bien estratégico de la Cordillera Septentrional, por lo que cualquier decisión sobre proyectos mineros debe priorizar la protección de este recurso.
Como resultado del estudio, la Academia de Ciencias y la Comisión Ambiental de la UASD recomiendan declarar incompatibles con la minería metálica las cabeceras de cuencas y zonas de recarga hídrica, suspender nuevas concesiones y exploraciones hasta realizar estudios independientes, auditar las concesiones existentes, publicar todos los expedientes relacionados con los proyectos mineros y desarrollar una Evaluación Ambiental Estratégica para todo el territorio.
Entre sus principales hallazgos, el informe destaca que el agua constituye el principal patrimonio de la Cordillera Septentrional, por encima de cualquier aprovechamiento minero, y que la degradación existente en algunas zonas no justifica nuevos impactos, sino que obliga al Estado a fortalecer las acciones de conservación y restauración.
Como parte de sus recomendaciones, la Academia de Ciencias y la Comisión Ambiental de la UASD plantean:
- Declarar las cabeceras de cuencas y zonas de recarga hídrica de la Cordillera Septentrional incompatibles con la minería metálica.
- Suspender preventivamente nuevas concesiones y actividades de exploración hasta contar con estudios independientes y completos.
- Auditar las concesiones existentes, incluyendo Cobre El Hoyazo II, Lluvia de Oro y Monte Hoyazo.
- Publicar todos los expedientes, mapas y estudios técnicos relacionados con los proyectos mineros.
- Realizar una Evaluación Ambiental Estratégica de toda la cordillera.
- Fortalecer las áreas protegidas, restaurar las zonas degradadas y crear una red permanente de monitoreo de la calidad del agua y los sedimentos.
«La Cordillera Septentrional debe verse como una fuente permanente de agua, biodiversidad, alimentos, turismo, paisaje y seguridad para la vida, y no como un espacio para la extracción de minerales», concluye el informe.
Milcíades Mejía y Luis Carvajal reiteraron que la protección de la Cordillera Septentrional constituye una prioridad nacional y exhortaron a las autoridades a adoptar decisiones fundamentadas en la evidencia científica para garantizar la conservación de este patrimonio natural para las presentes y futuras generaciones.
Ver presentación del Informe por Luis Carvajal, Presidente de la Comisión Ambiental de la UASD.
Resumen ejecutivo del Informe:
Comisión Ambiental UASD / Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente ACRD
Informe de línea base sobre la Cordillera Septentrional
Resumen para comunidades y prensa
Propósito de esta entrega. Este resumen acompaña la entrega pública a las comunidades que solicitaron conocer el informe técnico completo. El documento de línea base ya fue entregado a la Procuraduría General de la República y remitido a las instancias competentes, incluyendo el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y otras entidades relacionadas con el caso.
1. ¿Por qué se hizo este informe?
La Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Academia de Ciencias elaboraron una línea base ambiental, hídrica, geológica, social y territorial sobre la Cordillera Septentrional, especialmente en el tramo donde existen concesiones y solicitudes de exploración minera metálica.
Una línea base es una fotografía técnica del territorio antes de tomar decisiones que puedan transformarlo. Permite saber qué hay, qué se protege, qué riesgos existen, quiénes dependen del agua y qué puede ocurrir si se altera una zona frágil.
El punto de partida del informe es claro: la Cordillera Septentrional no es un espacio vacío ni una simple montaña disponible para minería. Es una infraestructura natural que produce agua, regula el clima, sostiene agricultura, turismo, biodiversidad, paisaje y seguridad frente a desastres.
2. Metodología utilizada
El informe combinó varias fuentes y métodos, organizados para verificar la información antes de interpretarla:
- Revisión documental oficial: resoluciones, mapas, publicaciones institucionales, estudios hidrológicos, geológicos, ambientales y de áreas protegidas.
- Verificación cartográfica: análisis de concesiones y solicitudes mineras, especialmente Cobre El Hoyazo II, Lluvia de Oro y Monte Hoyazo.
- Lectura por cuencas: relación entre los polígonos mineros y ríos como Yásica, Bajabonico, Cabía, Damajagua y otros arroyos que conectan montaña, acueductos, agricultura y costa norte.
- Evaluación de riesgos: pendientes, suelos, karst, deslizamientos, sedimentación, drenaje ácido de roca, contaminación de agua y amenaza sísmica asociada a la Falla Septentrional.
- Componente social: preocupación comunitaria, oposición organizada, defensa del agua y ausencia de licencia social para minería metálica en cabeceras de cuencas.
En conjunto, los expedientes Cobre El Hoyazo II, Lluvia de Oro y Monte Hoyazo conforman un bloque aproximado de 14,431 hectáreas, con influencia sobre cabeceras, zonas de recarga, áreas productivas, comunidades y sistemas de abastecimiento de agua.
3. Información central
3.1 La cordillera produce y regula agua
La Cordillera Septentrional intercepta los vientos húmedos del Atlántico. Al chocar con la montaña, esos vientos producen lluvias orográficas y, en los bosques nublados, captación directa de humedad de la nube. Esa «lluvia horizontal» ayuda a mantener manantiales, arroyos y caudales base.
Por eso, cuando se corta bosque, se abren caminos o se rompe la estabilidad de las laderas, no se afecta solo un terreno: se altera el sistema que produce y regula el agua.
3.2 La zona es frágil y esa fragilidad ya era conocida
La fragilidad no aparece ahora. Estudios oficiales del propio Estado dominicano y trabajos técnicos como los del programa SYSMIN ya habían identificado condiciones previas de alta sensibilidad: pendientes, rocas fracturadas, zonas kársticas, cuencas cortas de respuesta rápida, suelos vulnerables a erosión y áreas de recarga hídrica. Estos datos debieron mecer antes de permitir concesiones o solicitudes mineras en cabeceras de cuenca.
3.3 Sostiene acueductos, agricultura, turismo y costa
El informe identifica relación directa entre las áreas bajo presión minera y sistemas de abastecimiento como Madre Vieja–Yásica, Imbert–Bajabonico, Pedro García, Altamira, Guananico y otros sistemas rurales.
La turbidez ya es un problema grave: cuando llueve fuerte en la cuenca alta, los sedimentos bajan rápidamente y pueden afectar tomas, bombas, plantas y redes comunitarias. La exploración minera puede aumentar ese problema mediante caminos, plataformas, cortes de taludes, remoción de cobertura vegetal y arrastre de materiales.
Además, lo que ocurre en la parte alta no se queda arriba. Sedimentos, deforestación, contaminación o alteración de caudales pueden llegar a ríos, estuarios, playas, manglares, corales y zonas turísticas. El turismo de playa necesita una montaña sana.
3.4 Biodiversidad, áreas protegidas y degradación acumulada
La Cordillera Septentrional alberga bosques húmedos, bosques nublados, riberas, arroyos, especies endémicas y áreas protegidas como Pico Diego de Ocampo, Saltos de la Tinaja, Loma Isabel de Torres y Saltos de Damajagua, además de núcleos cercanos como La Salcedoa, Loma Quita Espuela y Loma Guaconejo.
El informe también reconoce que la cordillera no está intacta. Existen zonas degradadas, ocupaciones irregulares de terrenos en áreas protegidas, especialmente en entornos como La Tinaja y Diego de Ocampo, presiones agrícolas y urbanas, caminos, extracción de agregados y múltiples áreas de minería no metálica. Esa degradación previa no justifica nuevos impactos: aumenta la obligación de proteger y restaurar.
4. Hallazgos relevantes
Primero. El agua es el bien central. La principal función pública de la Cordillera Septentrional es producir y regular agua. Cualquier decisión sobre minería debe partir de esa realidad: sin agua limpia no hay acueductos, agricultura, turismo ni salud comunitaria.
Segundo. La fragilidad era conocida antes de las concesiones. Estudios oficiales y técnicos previos, incluyendo referencias del Estado y del programa SYSMIN, ya mostraban las condiciones sensibles del territorio: cabeceras, karst, pendientes, drenajes rápidos, suelos frágiles y áreas de recarga. Esos datos debieron impedir decisiones mineras en zonas de alto riesgo.
Tercero. La exploración minera no es inocua. Aunque se diga que no hay explotación, la exploración puede abrir trochas, caminos, plataformas, zanjas y perforaciones. En una zona frágil, eso puede generar erosión, turbidez, pérdida de bosque, sedimentación de ríos y afectación de acueductos.
Cuarto. El riesgo minero es hídrico, geoquímico y territorial. La búsqueda de cobre, oro, plata, plomo y zinc suele asociarse a rocas con sulfuros. Al exponerse al aire y al agua, estos materiales pueden generar drenaje ácido de roca y liberar metales. En zonas kársticas, un contaminante puede filtrarse rápido y ser muy difícil de controlar.
Quinto. Las concesiones no deben verse aisladas. Cobre El Hoyazo II, Lluvia de Oro y Monte Hoyazo forman un bloque territorial funcional. Si se analizan por separado, se subestima el impacto acumulativo. La evaluación debe hacerse por cuencas y corredores, no solo por polígonos mineros.
Sexto. La sismicidad aumenta el riesgo. La Cordillera Septentrional está asociada a estructuras activas, incluyendo la Falla Septentrional. En un territorio sísmico, con pendientes y suelos inestables, cualquier actividad que aumente cortes, cargas, caminos o materiales expuestos incrementa el riesgo de deslizamientos y desastres encadenados.
Séptimo. La oposición social tiene fundamento técnico. Comunidades, organizaciones, líderes sociales y sectores profesionales rechazan la minería metálica en la cordillera porque defienden el agua. Esa preocupación coincide con la evidencia: la montaña, los acueductos, la agricultura y la costa están conectados.
5. Conclusiones principales
El informe concluye que no es pertinente otorgar permisos de exploración minera metálica en la Cordillera Septentrional, especialmente en cabeceras de cuencas, zonas de recarga, áreas kársticas, territorios cercanos a acueductos y áreas protegidas.
La razón principal es que la cordillera ofrece servicios ambientales esenciales: agua, clima, biodiversidad, suelo, paisaje, agricultura, turismo y seguridad frente a desastres. Estos servicios son permanentes, colectivos y estratégicos. En cambio, la minería metálica introduce riesgos altos, acumulativos y difíciles de controlar.
El argumento de que «solo es exploración» no elimina el problema. En un territorio frágil, la exploración ya puede causar impactos y abrir la puerta a una frontera extractiva mayor.
6. Recomendaciones
- Declarar las cabeceras de cuenca y zonas de recarga de la Cordillera Septentrional como zonas no compatibles con minería metálica.
- Suspender preventivamente nuevas concesiones, solicitudes o actividades de exploración física hasta contar con estudios independientes, completos y públicos.
- Auditar las concesiones y solicitudes existentes, incluyendo Cobre El Hoyazo II, Lluvia de Oro y Monte Hoyazo.
- Publicar expedientes, mapas, polígonos y estudios técnicos en formatos accesibles para comunidades, universidades, prensa y autoridades locales.
- Realizar una Evaluación Ambiental Estratégica, no solo estudios proyecto por proyecto: la cordillera debe analizarse como un sistema completo.
- Crear una red de monitoreo de agua y sedimentos en ríos, arroyos, tomas de acueductos y zonas de recarga.
- Fortalecer áreas protegidas y zonas de amortiguamiento real, atendiendo ocupaciones irregulares, degradación acumulada y minería no metálica existente.
- Promover un modelo económico basado en agua, agricultura sostenible, turismo de montaña, turismo cultural, restauración ecológica y ordenamiento territorial.
En Síntesis. La Cordillera Septentrional no debe verse como un lugar disponible para extraer minerales. Debe verse como una fuente de agua, clima, biodiversidad, alimento, turismo, paisaje y seguridad para la vida. Protegerla no es oponerse al desarrollo: es defender el desarrollo que puede durar. Cuando se daña una cabecera de cuenca, no pierde solo la montaña; pierde la comunidad, pierde el acueducto, pierde la agricultura, pierde la costa y pierde el país.
Este estudio no sustituye ni pretende sustituir la necesaria y urgente Evaluación Ambiental Estratégica que requiere la Cordillera Septentrional para establecer la asignación de funciones al territorio.
