La República Dominicana como cabeza de lanza contra Venezuela

La República Dominicana como cabeza de lanza contra Venezuela

La insistencia en vetar la participación de Cuba, Nicaragua y Venezuela, impulsada por Washington y acatada por el gobierno dominicano, provocó el rechazo de México, Colombia y otros países que reclamaron una cita verdaderamente hemisférica o ninguna, porque esta no tenía el consenso regional. Debió ser vergonzoso para estos sectores encaprichados en el poder, pero la vergüenza reside en quien tiene dignidad, no en los cobardes.
La teoría del espacio vital como instrumento geopolítico en el caribe.

La teoría del espacio vital como instrumento geopolítico en el caribe.

En este contexto, el aumento de casos de narcotráfico y extradiciones hacia los Estados Unidos ha puesto al gobierno dominicano en una posición de vulnerabilidad política. Sin alternativas claras y ante el temor de ser percibido como permisivo frente al crimen organizado, el Poder Ejecutivo parece haber optado por una decisión extrema: ceder espacio militar a una potencia extranjera, aun a riesgo de violar principios constitucionales fundamentales.
¿Por qué los perros y gatos comen hierbas?

¿Por qué los perros y gatos comen hierbas?

Desde un punto de vista veterinario (médicos de los animales que no razonan), los perros y gatos comen hierbas por diferentes motivos: para complementar su dieta carnívora (fibras y nutrientes), para purgarse ante un malestar digestivo o ingestión de objetos extraños (vomitar) o simplemente para aliviar el estrés o quitarse el aburrimiento.
La dignidad humana. Artículo 38: mi favorito en la Constitución Dominicana

La dignidad humana. Artículo 38: mi favorito en la Constitución Dominicana

No es un simple enunciado jurídico. Es, en realidad, la piedra angular de toda convivencia democrática. Sin dignidad no hay justicia, sin respeto no hay derechos, y sin derechos no hay libertad. Este artículo 38 nos recuerda que el Estado existe y debe existir para servir a la persona humana, no para someterla. La Constitución no nos otorga la dignidad; reconoce que ya la poseemos por el mero hecho de ser humanos.