St. André, Jardín de Fiestas fue el lugar perfecto, en una tarde radiante como lo esparcía el vestido blanco de la novia, una noche mágica llena de felicidad y la emotiva ceremonia frente a Dios, al oficial civil, sus familiares, amigos, personalidades y allegados, donde los jóvenes profesionales juraron amarse y respetarse por siempre.