San Juan y el país hablan claro: multitudinaria marcha rechaza la minería
Miles se aglomeraron en el muro de la presa

San Juan y el país hablan claro: multitudinaria marcha rechaza la minería

Miles de ciudadanos se movilizaron este domingo 3 de mayo en la provincia de San Juan en una de las manifestaciones más contundentes de los últimos años contra la actividad minera en la República Dominicana. La jornada, convocada por organizaciones sociales y ambientales, tuvo como eje central la defensa del agua y la vida frente al proyecto minero Romero, impulsado por la empresa GoldQuest.

Con mucha emoción y un fuerte sentido de defensa del territorio, los ciudadanos salieron a las calles en la provincia de San Juan para manifestarse en contra de las operaciones de la empresa minera. La movilización estuvo marcada por consignas, pancartas y una amplia participación comunitaria que refleja el creciente rechazo a los proyectos extractivos en la zona.

Los manifestantes expresan su preocupación por los impactos ambientales, especialmente sobre las fuentes de agua, la agricultura y la salud de las comunidades. San Juan, considerada una de las principales zonas agrícolas del país, ha visto cómo distintos sectores sociales, campesinos y organizaciones se articulan en defensa de sus recursos naturales. La jornada transcurrió en medio de un ambiente de firmeza y determinación, con llamados a las autoridades para que escuchen la voz del pueblo. Los participantes reiteraron que continuarán las protestas hasta lograr la paralización definitiva de los proyectos mineros en la región.

La protesta, que partió desde puntos estratégicos como el recinto de la UASD y el Arco del Triunfo, avanzó hasta el muro de la presa de Sabaneta, sumando a su paso a miles de personas provenientes de distintas provincias del país. Con consignas como “agua sí, oro no” y “el agua no se negocia”, los manifestantes reiteraron que la vocación agrícola de San Juan es incompatible con la explotación minera, advirtiendo sobre posibles daños a los recursos hídricos que abastecen gran parte de la región sur.

Diversas voces se hicieron sentir durante la jornada. Representantes del sector agropecuario afirmaron que “sin agua no hay agricultura, y sin agricultura no hay San Juan”, subrayando el impacto económico que tendría la minería en la región. Líderes comunitarios denunciaron que “se pretende imponer un modelo extractivo sin el consentimiento del pueblo”, mientras que jóvenes participantes expresaron que “esta lucha es por el futuro, por garantizar que las próximas generaciones tengan acceso a agua limpia”.

Desde el ámbito ambientalista, activistas señalaron que “la Cordillera Central no puede convertirse en zona de sacrificio”, resaltando su valor estratégico como fuente de vida para gran parte del país.

Aunque la movilización se desarrolló mayoritariamente de forma pacífica, medios reportaron incidentes aislados al final de la jornada, donde resultaron heridos varios agentes, en hechos que las autoridades atribuyen a posibles infiltrados. Sin embargo, el mensaje central de la marcha fue claro y contundente: San Juan no solo habló, sino que logró colocar el tema en el centro del debate nacional, evidenciando una creciente resistencia social frente a la minería y reafirmando la defensa del territorio, el agua y la soberanía ambiental del país.

El uso desproporcionado de la fuerza

El uso desproporcionado de la fuerza por parte de las autoridades hoy en San Juan no logró frenar la determinación de un pueblo que salió a las calles de manera pacífica. Hombres, mujeres y jóvenes se movilizaron con firmeza, demostrando que la defensa del territorio no se apaga con intimidación ni presencia militar.

La ciudadanía alzó su voz en defensa de sus ríos, sus montañas y su forma de vida, dejando claro que el desarrollo no puede construirse sobre la destrucción ambiental. San Juan reafirma su compromiso con la protección de sus recursos naturales frente a las amenazas de la minería.

A pesar del contexto de tensión, la jornada estuvo marcada por el civismo y la conciencia colectiva. El mensaje es contundente: el pueblo está dispuesto a defender su patrimonio natural con dignidad, organización y resistencia pacífica.