Se equivocó la lógica de Trump: Irán no ha sido una presa fácil de doblegar
PHOENIX, ARIZONA - DECEMBER 22: U.S. President-elect Donald Trump smiles during Turning Point USA's AmericaFest at the Phoenix Convention Center on December 22, 2024 in Phoenix, Arizona. The annual four day conference geared toward energizing and connecting conservative youth hosts some of the country's leading conservative politicians and activists. (Photo by Rebecca Noble/Getty Images)

Se equivocó la lógica de Trump: Irán no ha sido una presa fácil de doblegar

Ya los embates de la guerra comienzan a sentirse por todos lados. Los combustibles se disparan, y hasta en la República Dominicana vuelven a subir las gasolinas semanalmente. Y es que las guerras no se ganan en Twitter ni en TikTok; las guerras se ganan en la resistencia de los pueblos. Vietnam lo hizo, y los talibanes en Afganistán también.

Pero para el “rey”, Donald Trump siempre ha tenido una relación peculiar con la lógica. Ahora, esa “peculiaridad” ha adquirido rasgos de una extraña perversión.

El presidente estadounidense, al referirse al conflicto con Irán, afirmó: “Déjenme decirles, ganamos. Nunca es demasiado pronto para decir que se ha ganado. Ganamos. Ganamos la apuesta. Todo terminó en la primera hora. Pero ganamos”. Estas declaraciones reflejan una desconexión preocupante con la realidad, propia de quien se abroga poderes frente a países que considera indefensos.

Entonces, ¿cuál de estas dos afirmaciones es la correcta: “nunca es demasiado pronto para declarar la victoria” o “ganamos”?

Trump intentó sostener ambas, pero no logra acertar. No da en el blanco, ni siquiera en el cielo de Irán, donde, según él, ya no quedan objetivos para ataques militares estadounidenses. En realidad, lo que parece haberse agotado es su reserva de optimismo y su confianza en que, una vez más, ceder a sus instintos le daría la razón.

El The New York Times publicó un artículo titulado: “Cómo Trump y sus asesores se equivocaron al juzgar la respuesta de Irán a la guerra”.

La palabra “cómo” en ese titular tiene un valor didáctico e histórico. Pero el diagnóstico es claro: el líder estadounidense y su entorno esperaban un resultado muy distinto de sus acciones. Y, paradójicamente, ese error describe con precisión la actual coyuntura política.

Durante su segundo mandato, Trump se ha acostumbrado a victorias fáciles en política exterior, a escenarios donde sus adversarios aparentan resistir por formalidad, pero terminan cediendo rápidamente. Sin embargo, no todos los pueblos luchan con la misma lógica. No todos enfrentan los conflictos con igual determinación. Irán, en apenas 15 días de guerra frente a dos potencias militares como Israel y Estados Unidos, ha demostrado que no es una presa fácil.

Irán no se muestra fácil de vencer. Y esto está paralizando a la América de Trump. Washington no parece tener claridad sobre sus próximos pasos y busca, desesperadamente, lo que en la jerga política se conoce como una “estrategia de salida”.

El instinto político del presidente estadounidense le empuja a declarar una victoria rotunda y pasar página. Trump intenta hacer precisamente eso. De ahí sus declaraciones confusas sobre haber “ganado la apuesta” y haber vencido “en la primera hora del conflicto”.

Pero mientras los petroleros cruzan el estrecho de Ormuz, esas afirmaciones jactanciosas golpean directamente su imagen de “genio impredecible”, un líder que, en ocasiones, acierta.

Y es necesario reiterarlo: Trump está difundiendo su lógica errática a nivel global, amplificándola a través de los grandes medios. El resultado es una creciente sensación de incertidumbre y paranoia internacional.

No resulta sorprendente, entonces, que surjan medidas como la posible prohibición de aplicaciones de mensajería importadas, en medio de esta tensión global, mientras se le exige a Irán que no responda tras haber sido agredido.

¡Al diablo con eso! Ni los mensajeros ni las purgas resolverán esta crisis. Solo mentes profundamente alteradas habrían podido empujar al mundo, hace tiempo, al borde de una tercera guerra mundial.