Luperón, Puerto Plata, R.D. — Sectores comunitarios y comerciantes de Luperón denunciaron que la intención de retirar las boyas de amarre en la bahía del municipio, bajo el alegato de disposiciones ambientales del Ministerio de Medio Ambiente, constituye una amenaza directa al sustento de cientos de familias que dependen del turismo náutico para sobrevivir.
La bahía de Luperón es considerada uno de los refugios naturales de veleros más seguros del Caribe y ha sido, durante décadas, el principal motor económico del municipio, especialmente luego del cierre de importantes complejos hoteleros. Cada año, embarcaciones de distintas partes del mundo utilizan sus amarres, generando ingresos que se distribuyen en toda la economía local.
Comerciantes y trabajadores advirtieron que la eliminación de las boyas provocaría la salida inmediata del turismo náutico, afectando colmados, restaurantes, bares, talleres mecánicos, estaciones de combustibles, lavanderías, farmacias, motoconchistas, taxistas y vendedores informales, lo que llevaría a la quiebra de decenas de pequeños negocios.
Afirmaron que detrás de la medida existen intereses económicos que buscan desplazar la actividad tradicional del pueblo para dar paso a proyectos excluyentes, disfrazados de “desarrollo”, sin tomar en cuenta a la población que ha vivido por generaciones de la bahía.
“Se habla de protección ambiental, pero se está condenando a la gente al desempleo y a la miseria. No puede haber conservación sin justicia social”, expresaron comunitarios consultados por este medio.
Los denunciantes señalaron que Luperón no se opone a la inversión ni al progreso, pero rechazaron un modelo de desarrollo que implique el despojo del sustento histórico de la comunidad. Indicaron que un verdadero desarrollo debe integrarse a la economía existente y no destruirla.
Ante esta situación, exigieron al Ministerio de Medio Ambiente detener cualquier acción orientada a retirar las boyas y abrir un proceso de diálogo transparente con los sectores productivos del municipio.
Advirtieron que, de persistir la medida, se verán obligados a organizarse y movilizarse en defensa de la bahía, del derecho al trabajo y de la supervivencia económica de Luperón.
Los sectores comunitarios reiteraron que la bahía no es un botín ni un lujo, sino el medio de vida de un pueblo entero.
