Categoría: Opinión

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Más allá de Romeo

En este país lo que necesitamos es que la gente se de cuenta de su poder y de lo que vale, para que deje de elegir a Félix Bautista como senador, con el más alto porcentaje de las pasadas elecciones, más de 70 por ciento, a pesar de que es reconocido por todo mundo como corrupto, pensandolo bien si siento envidia, no de Romeo, si no de de los países donde sus ciudadanos saben lo que son, lo que valen y siempre viven buscando ir más allá.

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El derecho constitucional de la corte penal internacional.

El tratado constitutivo de Roma de 1998 crea la base internacional de las obligaciones de los Estados Partes, es la culminación de un proceso que inicio con anterioridad su proceso constitucional codificador. La Asociación Internacional Penal que adoptó un proyecto de código de Represión Internacional en 1928. Este código, con precisiones normativas del delito internacional, los procedimientos, las sanciones, las excepciones de competencias, puede ser considerado como un aporte al derecho constitucional de la corte.

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¡POR FIN, UN POCO DE PAZ Y SOCIEGO!

creo que el pueblo, más que votar por los candidatos y partidos que le arrebataron la quietud y la paz, deben reconocer a los violadores y castigarles, negándose el voto a los que más lo atormentaron, como castigo a sus extravagancias y violaciones.

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LA MALDITA MAFIA

Tenemos mafia en la medicina, el transporte, en los medios de comunicación, en el ministerio de medio ambiente, en industria y comercio; periodistas pagados para defender estas malditas mafias muy bien organizada y clara de sus objetivos que es “robar y robar”. El gobierno lo sabe y no hace nada porque también es una estructura mafiosa organizada. ¿Es posible tener un país decente? debemos estar claro de que con la sucia y podrida clase politiquera que tenemos será difícil avanzar en decencia, no permitamos que la degradación moral de las crápulas políticas del país siga arrodillando a este pueblo.

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La democracia de saltamontes

La situación en el vecino país de Haití asemeja a un saltamontes. Una frágil democracia que, de salto en salto, se resiste a la consolidación y a ser modo de vida en la sociedad haitiana. Es una democracia sin curso estable, que va hacia todos lados, sin una trayectoria lógica.